miércoles, 21 de abril de 2010

Los Pezgueros y sus hornos de Pez

La economía rural de tierra de pinares, desde tiempo inmemorial, ha girado entorno a sus enormes manchas arboladas de pino silvestre y pino pinaster. Y si bien la madera ha sido y es la principal fuente de ingresos de sus habitantes, por la explotación de dichos bosques, hubo otras dedicaciones u otros oficios que se sirvieron del pino como generador de la materia prima con la que fabricar los más variados productos, a través de una adecuada destilación.
 
 Arauzo de Miel tiene cierta tradición en la elaboración de productos salidos del monte. Ya Madoz, a mediados del siglo pasado, hace mención a la dedicación de este pueblo en la recogida de aceitinegro: aún hoy pueden verse los hoyos donde se quemaba este aceite. Se recuerda así mismo a quienes, procedentes de Madrid, llegaron al pueblo con sus aparatos para destilar hierbas aromáticas, como el espliego. Con todo ello, la actividad que mas huella arqueológica ha dejado, es la de la obtención del pez. Se ven todavía algunos restos de los hornos o <, donde se elaboraba este viscoso y negro producto. No obstante el conjunto de pezgueras mejor conservado se encuentra en Hontoria del Pinar.
 
   Fueron los resineros quienes, de marzo a diciembre, trabajaron en estas explotaciones menores de la resina, consiguiendo con ello mejorar sustancialmente su economía. A través de Pedro Manso, pezguero, resinero e hijo de resinero en Hontoria del Pinar, hemos podido llegar a este oficio ya olvidado y a las singulares pezgueras. Al pié de una de ellas, extraordinariamente conservadas y por ello merecedora de atención, explica su explica su construcción y su funcionamiento: <<>, que era una masa de resina caida de los potes, mezclada con las pajas, cortezas y otros residuos del pino.
 
   Durante los tres días que estaba el horno ardiendo, éste iba escullando a otro recipiente que se llamaba olla. Aquí, con un palo, se iba dando vueltas a la miera hasta que, una vez apagado el horno, se prendía la olla, la cual permanecía ardiendo sobre una hora y media. Para apagarla, se cubría con una tapa de hierro y se sellaba bien con tierra. A continuación y después de haber comprobado que el pez no hacía grumos y que estaba en condiciones optimas, se sangraba la olla, cayendo aquel en un recipiente, al que llamábamos <>, y en el que, previamente, se había colocado la caja para envasarlo. Luego lo vendíamos a los arrieros de la zona, quienes con sus carretas lo distribuían por los pueblos de Burgos, Navarra, Aragón y Rioja principalmente>>.
 
   Este singular y rústico sistema de obtención del pez, tan utilizado para marcar el ganado, confección de botas, pellejos, etc, dejó de ponerse en práctica en Hontoria del Pinar, y no hace muchos años; según Pedro Manso, <>. Una misma pezguera podía ser utilizada por varios pezgueros, guardando los correspondientes turnos. Así <>.
 
   Convendría que el pueblo de Hontoria del Pinar y autoridades en general tomaran conciencia del gran interés de estas pezgueras y las restauraran y conservaran para el disfrute de todos.
 
                                    Autor: Elías Rubio.
 
                        Resumen: Raúl Peñaranda Camarero.

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