lunes, 19 de abril de 2010

Senda de las Gullurias



Cartel informativo sobre la senda de las Gullurías en Ucero (Soria).
Vista desde el mirador de las Gullurias. ( Cañon del Río Lobos. )

La ruta comienza en el aparcamiento de la Casa del Parque. Subiendo la cuesta se pueden observar unos colmenares que nos indican que esta zona tiene una gran cantidad de plantas aromáticas  interesantes para las abejas. La apicultura fue un recurso importante. Hay dos tipos de colmenas: las clásicas construidas con troncos y las modernas, con aspecto de caja. Subiendo por el barranco del molino aparecen plantas capaces de vivir sobre las rocas, casi  sin suelo. Entre ellas destacan las rompepiedras, uvas de gato y pampajaritos.
En estos  pedregales viven las víboras hocicudas siendo difícil observarlas a causa de su carácter huidizo. Son venenosas y sólo muerden si alguien las molesta y acorrala.
A mano izquierda hay una roca grande conocida como Mónica.
A nuestra espalda se puede contemplar el Castillo de Ucero, símbolo histórico de los señoríos medievales y eclesiásticos.
Al final de la cuesta hay una calera que servia para obtener cal.
Por la paramera podemos observar distintas plantas aromáticas como espliego, romero, tomillos, salvia, cantueso.
Mirando a lo lejos, a la izquierda, se observan zonas agrícolas dedicadas al cultivo de cebada y trigo.
Se cruzan tres vaguadas. Las dos primeras son los Vallejos Hondos y de las Torcas. La última es el Barranco de las Tasugueras, en clara referencia a los tasugos, nombre local del tejón.
Al final de la subida y después del  Picachón, se llega al collado. Alrededor del cerro Franco hay un salegar (lugar donde se dejaba la sal para el ganado) y un lapiaz (roca caliza disuelta por el agua de lluvia en multitud de grietas parecidas a cuchillos).
Desde la segunda calera, se desciende suavemente rodeados de sabinas que empiezan a mezclarse con los pinos típicos del Cañón, los pinos pudios.
Estamos muy cerca del Cañón, desviándonos a la derecha llegamos a El mirador de las gullurías. “Por San Matías cantan las gullurías y se igualan las noches y los días” dicen por aquí, refiriéndose a una pequeña alondra forestal que en las guías de aves se llama totovía.

Caminando entre la vegetación de ribera, encontramos chopos, sauces, fresnos. En las charcas, tapizadas de nenúfares, abundan las ranas comunes. En la orilla, juncos, lirios y espadañas sirven de reposadero a las libélulas.
El río Lobos discurre encajonado entre grandes farallones calizos. Al pie de los escarpes rocosos se han formado graveras o canchales por acumulación de desplomes de los acantilados.
En los huecos de estas paredes se refugian y viven una buena cantidad de aves propias de parajes rocosos; Vencejo real, halcón peregrino, avión roquero, colirrojo tizón.
Desde el puente del nacedero, podemos volver al final de la ruta por un  camino paralelo a la carretera entre choperas.



Identificación de la senda: PRC-SO-67
Tipo de recorrido: Circular.
Longitud: 9 km.
Inicio: Casa del parque.
Final: Casa del parque.
Desnivel: 170 m.
Tiempo aproximado: 4 horas; dependiendo de lo que nos detengamos para observar con detalle la fauna y la flora.
Dificultad: Baja, excepto en la primera cuesta de la salida.
Recomendaciones: Conviene llevar agua y calzado adecuado para andar por el monte. Hay que tener cuidado  cerca de  cortados y cuevas y seguir las indicaciones, no saliendo de la senda.
 

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